El Blog de Jorge A. Salgado – Anécdotas y Consejos de un Joven Comunicador » Clase
  • Hola, soy Jorge y tomo clases de Baile de Salón (hola Jorge)

    salsa

    Seré honesto: podría pasarme toda la vida sin pisar una pista de baile y moriría siendo feliz, pero a mi esposa le encanta bailar. ¿Qué clase de hombre sería si fuera a calentar el asiento a todas las fiestas que nos invitaran? Uno sensato, aburrido y mediocre, pero sensato.

    No tengo nada en contra del baile, el problema es que no sé (bueno, no sabía) mover el bote adecuadamente y no me gusta hacer el ridículo. Con el advenimiento de la boda, donde decenas de asistentes nos verán “abrir la pista”, lo mínimo que podía hacer era aprender a bailar así que mi ahora esposa (por el civil) y yo nos inscribimos a unas clases de baile de salón.

    Llevamos ya poco más de un mes y nos sabemos al menos cinco pasos de salsa. Suena poco, pero no son pasos básicos, son de esos que se ven en “Bailando por un Xbox… erm… Sueño” y, aunque aún no los dominamos, nos salen bastante bien.

    Aunque no soy fan de tener que ir religiosamente todos los miércoles y los viernes a la clase, porque hay días que no tengo ganas, me da flojera o estoy cansado, estoy contento de aprender algo nuevo y ¿qué mejor que adquirir nuevas habilidades y darle gusto a la persona que amas?

    Más le vale que ella aprenda a jugar…

  • ¿Por qué da clases, maestro?

    elprofe

    En febrero del 2009, mi futura esposa (qué fuerte se escucha eso, aunque será más fuerte cuando sea mi esposa) y yo nos enrolamos a un programa público de la delegación Miguel Hidalgo en el que un grupo de voluntarios (seis en aquella época) impartimos el curso del Examen Único a jóvenes de escasos recursos.

    Durante el curso que inició en febrero del 2010, unos alumnos me preguntaron “¿por qué da clases, maestro?” y ante la nefasta actitud de el 85% de ellos respondí irónica y sarcásticamente “la verdad, no sé”. Pero en realidad sí sé el porqué.

    Mi prometida siempre quiso ser maestra, pero decidió transitar por otros caminos aunque eventualmente llegó a ésto. A mí se me metió la idea de dar clases hace unos años. Sigo aprendiendo de la vida de y mi línea de trabajo, pero considero que ya sé lo suficiente como para compartir algo en el trayecto.

    Nuestra primer experiencia como maestros fue tanto gratificante como frustrante. Por un lado, ver los rostros de los niños (porque aceptémoslo: son niños aunque se sientan grandes con sus 14-15 años. Aún recuerdo ese sentimiento.) cuando les estás enseñando algo “nuevo” es una sensación casi divina, pero por el otro, es triste darte cuenta de que lo que les estás enseñando debieron haberlo aprendido en sexto de primaria.

    Tomando a los cuatro grupos que hemos tenido como muestra del universo de las secundarias de la ciudad, puedo asegurar que el 80% de los alumnos no se quedan ni siquiera con los conocimientos básicos de los tres años de estudio. ¿Por qué? Por tres cosas: 1- sus familias no los alientan a aprender, los obligan y nadie funciona bien ante la coerción, 2- los maestros están pobremente preparados, y los que sí saben lo que hacen tienen que repartirse entre 60 alumnos, y 3- a los chavos no les interesa aprender.

    El año pasado hicimos una dinámica tipo Maratón (el juego de mesa) en la que incluimos preguntas de lo visto en clase y preguntas que tenían que ver con la cultura pop (música, cine, tv, etc.). La mayoría no supo contestar ni las preguntas de biología, historia, matemáticas, etcétera, lo que no resultó ser tan sorprendente, lo que llamó nuestra atención es que no supieron las de cultura pop. Estábamos maravillados “¿entonces qué hacen en la tarde?”, les preguntamos. No son capaces ni de aprenderse el nombre de los actores que ven todos los días en la TV.

    El año pasado hicimos un examen simulacro y mi futura y yo nos enorgullecemos de decir que el alumno con más alta calificación salió de nuestras aulas. Los alumnos brillantes son producto del trabajo en equipo alumno-maestro: por un lado, él debe tener la inquietud de aprender y, por el otro, nosotros debíamos guiarlo. Desafortunadamente, sabemos que en esta ocasión no repetiremos ese triunfo porque la mayoría de nuestros niños actuales están interesados en otras cosas.

    Al término de nuestro primer curso, la abuela de uno de los chicos se acercó a nosotros y nos dijo “mi nieto ha mejorado sus calificaciones en la escuela desde que inició su curso”. Ésa es la razón por la que nos paramos temprano los sábados, sacrificamos medio fin de semana y nos acabamos la voz: para inspirar aunque sea a una sola persona a sacar lo mejor de sí.

  • Los fantasmas de Scrooge (A Christmas Carol)

    Así sea una trillada aventura protagonizada por Tim Allen o una innovadora cinta animada estelarizada por la versión digital de Tom Hanks, es costumbre que en diciembre se estrene una película navideña. Este año, la opción es Los fantasmas de Scrooge (A Christmas Carol), animación producida por ImageMovers Digital, compañía de Robert Zemeckis (Forrest Gump, Expreso Polar) y distribuida por Walt Disney Pictures. Del comunicado de prensa:

    Ebenezer Scrooge (JIM CARREY) comienza la fiesta de Navidad con su habitual desprecio y mezquindad, gritando a su fiel secretario (GARY OLDMAN) y a su alegre sobrino (COLIN FIRTH). Más tarde se encontrará con el fantasma de su difunto socio, Joseph Marley, quien en la otra vida está pagando el precio por su propia insensibilidad, y ahora trata de evitar que Scrooge corra la misma suerte. Así, Marley le anuncia que será visitado por tres espíritus. Pero cuando los fantasmas de las Navidades Pasadas, Presentes y Futuras acompañan al viejo Scrooge en un viaje revelador y lo hacen enfrentarse a una verdad que no quiere reconocer, él deberá abrir su corazón e intentar deshacer la maldad que ha sembrado durante tantos años antes de que sea demasiado tarde.

    Encabezando el estelar reparto se encuentra el multifacético Jim Carrey quien, al igual que muchos de sus co-protagonistas, interpreta varios roles cruciales. Además de encarnar a Ebenezer Scrooge en sus distintas edades, tanto de joven como de anciano, Carrey da vida a los fantasmas de las Navidades Pasadas, Presentes y Futuras.

    Acompaña a Carrey un reparto de talentosas estrellas: Gary Oldman (Harry Potter and the Order of the Phoenix) interpreta al atormentado empleado de Scrooge, Bob Cratchit; a su joven y enfermo hijo, el pequeño Tim; así como también al fantasma del difunto socio de Scrooge, Joseph Marley. Colin Firth (Love Actually, The Accidental Husband, Bridget Jones: The Edge of Reason) encarna a Fred, el sobrino alegre y de buen corazón de Scrooge. Robin Wright Penn (State of Play) interpreta a Belle, la joven que mucho tiempo atrás le robó el corazón a Scrooge, y a Fan, la hermana ya fallecida de Scrooge.

    A continuación unas imágenes del elenco tomadas en Cannes.

  • Google Moon

    Con motivo del cuadragésimo aniversario de la llegada del hombre a la Luna, Google trabajó de cerca con la NASA y varios astronautas para desarrollar una aplicación para Google Earth que le permite al usuario explorar los sitios de alunizaje del Apollo 11, 12, 14, 15, 16 y 17.

    La aplicación no sólo cuenta con las ya de por sí llamativas imágenes en alta resolución tomadas por los astronautas durante su estancia en nuestro bello satélite natural, sino que además tiene vistas en 360 grados de los paisajes lunares.

    Asimismo, la aplicacíon cuenta con marcadores con algo de la historia de sus respectivas misiones. Así sean astrónomos aficionados o simplemente curiosos por la fiebre de los 40 años, les recomiendo ampliamente que lo chequen y los reto a encontrar un negro más oscuro que el mostrado en las fotos. Si viera directamente a ese oscuro vacío, seguramente devoraría mi alma.

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