El Blog de Jorge A. Salgado – Anécdotas y Consejos de un Joven Comunicador » 2009 » May
  • Un post de silencio…

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    Un previo de una página de Resident Evil 5 fue el primer artículo que escribí para Atomix y fue por encargo de Luis David Miramontes, el Editor en Jefe de aquella época. A partir de ahí, mensualmente me encargaba uno que otro texto, hasta que fue nombrado Director Editorial y José M. Saucedo tomó su lugar como Editor de la revista. Trabajé con ambos durante varios meses hasta que los se fueron de Atomix para abrir cada uno su propia publicación mensual.

    Luis David me brindó la oportunidad de formar parte del staff editorial de SIN, en donde escribí por seis meses acerca de videojuegos, juguetes tecnológicos, cine y música (es ahí donde le agarré el gusto a reseñar películas). Poco después de entrar a SIN, José Saucedo o “Chela”, me invitó a colaborar en Factor Game Rush, en donde escribí para varios números (la verdad perdí la cuenta).

    El 2008 y el 2009 han sido años crueles para la industria editorial, pues muchas revistas y periódicos han desaparecido a nivel mundial. Esta semana se anunció que tanto SIN como Factor Game Rush cerrarán sus puertas debido, claro, a la crisis económica actual.

    Me da mucha tristeza la situación y, con la incertidumbre financiera, a ver quién es el que sigue.

  • Trata a tu jefe como si fuera tu cliente

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    El INEGI debería agregar una nueva categoría para su nuevo censo económico: “Empatía con el jefe”. Seguramente, cerca del 90% de los mexicanos encuestados dirían encontrarse en algún punto entre “estar en desacuerdo con sus ideas” y “desearle el peor de los tormentos chinos, la peor de las maldiciones gitanas y el peor padecimiento estomacal jamás padecido por algún ser humano”.

    Podría pensarse que un cliente es una especie de jefe y, aunque en estricta teoría podría ser así, no lo es. ¿Cuál es la principal diferencia? Tu disposición ante él. Cuando conoces por primera vez a la persona que va a ser tu jefe o tu cliente, sacas a relucir tus mejores atributos para que crean vean que eres la mejor persona para el puesto. Una vez que te saliste con la tuya te contratan, sacas la garras, te quitas la máscara y muestras el verdadero tú, tal como en el noviazgo, primero la llevas a los mejores restaurantes y aguantas a las superficiales de sus amigas bobas y después la llevas a cenar tacos, en el mejor de los casos, y haces muecas cada que tienes que convivir con las Tres Chifladas.

    Cuando tu jefe llega y te pide algo, pones cara de “mmmta, pues ya qué”, piensas “¿y por qué no lo haces tú?” y respondes “sí, claro”. Cuando tu cliente te pide algo, pones cara de “por supuesto que sí”, piensas “¡qué bueno, ya tengo en qué ocuparme!” y dices “desde luego, ¿necesitas algo más?”.

    Si tu jefe y tú están en desacuerdo en algo, le dices que, obvio, no estás de acuerdo pero no propones una alternativa y, cuando lo llegas a hacer, lo haces un tanto molesto y fastidiato. Si tu cliente y tú llegan a un desacuerdo, cortésmente le dices que crees que la resolución a la que llegó no es la adecuada, le haces una sugerencia (pues tú eres el “experto”) y aceptas lo que sea que decida, aún si se pasó tu sugerencia por el Arco del Triunfo.

    Hace unos meses, un cliente me encargó diseñar un blog llamado Mundo Integral y, posteriormente, me pidió que le hiciera unas tarjetas de presentación. Me pidió que el diseño de la tarjeta se centrará en un vortex (remolino), que es la idea alrededor de la cual gira el header del blog. Entré en trance, y comencé a hacer mi trabajo. El resultado lo pueden ver en la imagen que ilustra este post. Según yo, es un diseño bastante dinámico que llama la atención por su originalidad; sin embargo, mi cliente rebotó la sugerencia diciendo que, aunque interesante, él quería algo más conservador.

    Las dos horas (porque fue todo un proceso para llegar a ese modelo en particular) que le dediqué a la tarjeta se fueron a la basura, pero con buena cara hice lo que me pidió.

    Creo que el secreto para tener una buena relación jefe-subordinado es tratar al jefe como si fuera un cliente: hay que sugerirle ideas, al fin y al cabo tú eres el experto y es él quien toma las decisiones; no eres un soldado, así que no estás obligado a contestar “sí, señor” a cada cosa que te pidan, pero si no estás de acuerdo con algo, debes ser cortés al mostrar un camino alterno y, si aún así no escuchan tu consejo, debes acatar las decisiones tomadas.

    Es verdad que para poder mandar debes saber obedecer órdenes. Algún día serás tú el que mueva los hilos, mientras tanto, si bien nadie es indispensable, sí debes hacerte necesario.

  • El inicio del camino

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    Cuando me inicié en esto de las bitácoras personales, probé suerte en Blogspot, pero no me gustó su interfaz, así que me mudé a Blogdrive. Estuve ahí algunos meses hasta que decidí cambiarme a Wordpress, un prometedor servicio de blogs que se convirtió en la plataforma más importante de la blogósfera. Me despedí de ese espacio cuando mis necesidades editoriales se vieron satisfechas en otros medios; sin embargo, el gusanito de tener mi bitácora personal nunca se fue, así que abrí un espacio dentro de Unrated Games (mi blog de videojuegos) para calmar el hambre de ventanear mi vida. El experimento falló porque no encontraba temas para escribir pues, reitero, las palabras que escribía en otros lares me dejaban más que lleno.

    Hace 234 días tuve que decidir entre seguir con el servicio de hosting en el que estaba o contratar uno nuevo. Tras meditarlo con la almohada y la cartera opté por cambiar de servidor y, aunque eso derivó en tronar una base de datos que contenía más de un año de información, estoy bastante contento porque BlueHost es el mejor de tres hostings que he probado y, si todo sigue como hasta ahora, me atrevería a decir que no volveré a cambiarme.

    En aquella época decidí registrar de una vez el dominio JorgeASalgado.com porque la contratación incluía un año “gratis” de un dominio y porque pensé que, como el buen internauta que soy, ya era momento de darle a una bitácora personal. Desafortunadamente, me enfrenté al mismo problema “¿de qué diablos voy a escribir si ya escribo de lo que me gusta en otros lados?”. Definitivamente no quería volver a mis días de adolescencia tardía Blogdrive en los que me quejaba de todo, ni a los relatos de mi vida en Wordpress, o a los esporádicos posts editoriales que subía a UnratedGames.com.mx/Hero, así que me frené en seco y le dediqué unos meses días pensarlo bien.

    Leyendo los blogs de amigos y conocidos del medio editorial, he caído en cuenta de que todos usan sus bitácoras para publicar pedazos de sus vidas, para editorializar el tema del momento o para presumir su estatus quo, pero ninguno usa su espacio para contar lo que vive “detrás de cámaras” al momento de hacer su trabajo (y miren que muchos de ellos tienen miles de anécdotas que contar) y tampoco hacen mucho para aconsejar a los que se vienen detrás de ellos, así que este espacio será precisamente eso: un lugar en el que encontrarán anécdotas detrás de bambalinas de lo que sucede en el mundo de los medios y consejos de alguien que, si bien no es el comunicador más experimentado, después de cinco años de entrevistas, reportajes, actividades de prensa y demás, si tiene dos o tres cosas que contar y dos o tres trucos que compartir.

    Asimismo, este espacio servirá para mostrar ejemplos de mi trabajo para que, en una de esas, alguien que guste de mi chamba me jale (¡hey! no me vean así, en la guerra y el amor ¿no?). Les recuerdo que en el sidebar están listadas las formas para que se pongan en contacto conmigo: Twitter, Facebook y Correo.